Modernización de la administración pública: Nuevas tecnologías y gestión de los RRHH

Por Iñaki Martínez

La tecnología está transformando la manera en la que se diseña el mercado laboral en todo el mundo. Siguiendo los principios de la eficiencia y la eficacia que caracterizan los objetivos del sector privado, el dato de la implantación de reformas digitalizadoras en este ámbito es claro: en 2017 el 90% de las empresas españolas tenían la transformación digital como una prioridad, y el 61% ya había iniciado ese camino (Sánchez, J.M., 2017). Los departamentos de los Recursos Humanos son uno de los ámbitos donde más impacto puede tener esta aplicación con el objetivo de perseguir los principios de la eficiencia y la eficacia de las inversiones.

Los países modernos están asistiendo a una “hipermediatización” de la sociedad, donde cada vez las nuevas tecnologías y el trasvase rápido y amplio de la información se está fortaleciendo más. En este sentido, las Administraciones Públicas no pueden quedarse atrás. La política tiene que asumir las reflexiones que requiere una transformación social tan grande que suponen las nuevas tecnologías (Pardo, L., 2011). Actualmente, las administraciones públicas tienen el reto de modernizar las estructuras de la Administración de manera racional y planificada para su adaptación a los cambios culturales, científicos, tecnológicos y morales que se dan en la sociedad (Fitz Herbert, A., 2014). En el contexto “hipermediático” tecnología cobra una gran importancia en la persecución de este objetivo.

Los trabajadores de las Administraciones Públicas son los que ejecutan los trabajos y hacen posible la llegada de los servicios a los ciudadanos. Enfocar las novedades tecnológicas a la modificación del manejo de los recursos humanos es fundamental.

En primer lugar se podrían clasificar los cambios que impactarían de manera cuantitativa en el gasto burocrático, todos aquellos relativos a los procesos de selección del personal y la coordinación. Las nuevas tecnologías pueden agilizar los trámites y los procedimientos tradicionales, ya sea dentro de las administraciones como en la coordinación entre las mismas.

Mediante la digitalización se puede evitar parte de la carga de los departamentos de Recursos Humanos, automatizándola y agilizándola, mejorando en la eficiencia de los recursos invertidos y en la eficacia en la velocidad de las gestiones (Asesoría Laboral PRO, 2016). Ahorrar en el gasto en los mecanismos de gestión y burocráticos tiene que ser una de las prioridades de la digitalización para así poder aumentar el gasto en los ámbitos finalistas.

Por ejemplo, el Portal de Empleados que algunas empresas privadas están implantando es un ejemplo de la automatización de gestiones (Gómez, J., 2015). En él los trabajadores y trabajadoras pueden ver todos los detalles que conciernen a su trabajo, sin tener que acudir a ninguna instancia, y sólo en caso de dudas o posibles fallos acuden a una persona que se encarga de ello. Esta automatización aporta dos mejoras: rapidez y transparencia en la coordinación empresa-empleado, y la disminución de gastos en la gestión de los recursos humanos.

En segundo lugar, y la que cobra más importancia, están las modificaciones a nivel cualitativo. Uno de los puntos positivos de las nuevas tecnologías es que tienen una capacidad de transformación enorme en cuanto a los perfiles laborales. Los retos de la modernización de los puestos de trabajo en la administración pasan por fomentar la mejora individual de los funcionarios, la motivación en el trabajo, la competencia entre ellos, la separación de los asuntos políticos de la gestión etc.

En este sentido, la tecnología debe fomentar los valores orientados a la consecución de resultados y la mejora calidad prestacional. Con ello, una de las reformas podría ser el seguimiento personalizado de los resultados de los trabajadores mediante instrumentos tecnológicos (Gómez, J., 2015), combinando la mejora en el rendimiento, por ejemplo, con aumentos en la retribución. El control de la eficacia y la retribución personal puede aumentar la motivación de los trabajadores y, en consecuencia, la calidad del servicio prestado.

Además, otro de los cambios interesantes es implementar programas de e-learning en la administración pública. La promoción interna de los funcionarios tiene que ir de la mano de herramientas de aprendizaje personalizado, introduciendo en los mecanismos objetivos de ascensos de puestos también algunas variables del conocimiento adquirido. Para eso, las plataformas online ofrecen modalidades de aprendizaje en línea que no requieren enormes inversiones y, sin embargo, aplicados a una escala general, pueden mejorar considerablemente los resultados de la actividad del funcionariado. Con ello, el Estado asumiría también el deber del desarrollo personas que se está dando ya en el ámbito privado (Fitz Herbert, A., 2014).

Queda claro que la aplicación ordenada de las nuevas tecnologías en las administraciones públicas es uno de los grandes retos de los Estados en los próximos años. Una vez visto que la implantación de los valores “hipermediáticos” en la sociedad es irreversible, las administraciones públicas deben asumir estos cambios y mejorar sus prestaciones.

No obstante, cabe remarcar que la digitalización de la última década en el ámbito empresarial ha ido acompañada por todo un programa liberalizador del mercado laboral privado que ha afectado considerablemente el bienestar de los trabajadores (Garzón, E., 2014). Existen voces que, más allá de la aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito administrativo, afirman que también se debería flexibilizar los puestos de trabajo y aumentar la competencia para, supuestamente, impactar de forma positiva en los resultados finales.

En disonancia con esas opiniones, las administraciones públicas deberían crear mecanismos para fomentar nuevos valores de mejora de las capacidades y los resultados individuales de los trabajadores públicos en la misma medida que blinde sus condiciones laborales. Un sistema eficiente que aumente la motivación de los funcionarios y garantice su bienestar puede mejorar considerablemente la eficacia de la administración. Modernizar no es liberalizar.

Las administraciones públicas, de la mano de las innovaciones tecnológicas en el control de los recursos humanos, pueden ser un laboratorio interesante para probar nuevos sistemas de mejora de los resultados personales -de los perfiles de los trabajadores-  y colectivos -de las prestaciones públicas- sin que ello afecte al bienestar del funcionariado.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s